Ha sido bastante curioso oír en estos días algunas de las innumerables insensateces que pasarán a la historia. Entre éstas, he considerado destacable el “Ante un escenario imposible de prever no se puede hablar de falta de previsión»

Efectivamente, la pandemia no era previsible para mí o para mi presidente de escalera, pero sí debería haberlo sido para la OMS o el CENTRO DE ALERTAS Y EMERGENCIAS SANITARIAS, digo yo.

Recomiendo la charla TED de Bill Gates que, con más de 30 millones de visitas es interesante, también,  para los del Centro de Emergencia.

Es interesante dilucidar entre los problemas habituales reputacionales (Quejas de concursos, críticas a las marcas, su calidad, productos o servicios, campañas políticas o de consumidores etc..) de las extraordinarios, a las que les otorgo un especial valor. Tienen valor porque imaginar lo improbable pero posible es muy importante. En las marcas no vale la premisa política de “cómo no había sido previsto”, porque nuestra obligación era preverlo.

El departamento de comunicación coordinado con Legal debería imaginar las situaciones aunque improbables, posibles, para adelantarse de forma eficaz a una repuesta a posibles escenarios de riesgo reputacional.

Cuando estamos ante una crisis reputacional uno de los temas que más daño hace es no haber previsto el escenario. Por tanto, es clave disponer de un adecuado protocolo de respuesta intrínsecamente relacionado con el riesgo reputacional a fin de que, cuando se produzca, reaccionemos de forma eficiente, pautada y, sobre todo, prevista.