La escucha activa en Internet no se equivoca y la detectamos. Las mujeres están reivindicando el lugar que nunca les hemos querido dar. 

Hemos estado observando como, dentro de un contexto de reputación corporativa, varias marcas llevan posicionándose en el mercado en “pro” de la mujer. 

Algunas son directas: Las curvas son bellas (DOVE), la niña puede ser quien quiera ser(AXA), deporte femenino (IBERDROLA), o los verdaderos hombres también lloran (GILLETTE) 

Creo que este tipo de publicidad activa tiene un papel importantísimo en el cambio social, sin duda. Sin embargo, pienso que el cambio – como ya hemos dicho muchas veces – se lidera desde dentro de las marcas, en silencio, con políticas activas de IGUALDAD SALARIAL,  CONCILIACIÓN e IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, entre otras. 

Existen iniciativas menos vistosas pero importantísimas, como por ejemplo protocolos para evitar el lenguaje sexista y de acoso, aún necesarios por lo troglodita que aún tenemos  muchos (de forma más o menos evidente). 

El uso de la mujer como mercancía en la publicidad ha dejado paso a una desigualdad menos evidente, pero precisamente por ello más peligrosa, la desigualdad real.

La oportunidad del cambio está en nosotros y creo que el trabajo, profundo, incluídas ellas, es detectar la desigualdad inconsciente impregnada en tod@s los que habitamos en esta sociedad patriarcal. 

Cambiando desde dentro cambiaremos también nuestras marcas y la publicidad dejará de ser un mero escaparate marquetiniano. Sin eso, el cambio no es posible.